El partido que lidera, Josep Antoni Duran i Lleida, ha denunciado que "no puede ser que quienes hacen realidad la Fiesta pasen noches sin dormir montando, primero, y vigilante, después, los decorados y dispuestos a las acciones de los movimientos alternativos, okupas, anti-sistema o cómo se los quiera denominar. No puede ser que, mientras tanto, estos alternativos, okupas, anti-sistema, que disponen de un espacio cedido por el sistema, por el Ayuntamiento, tomen la luz directamente del alumbrado público".
Unió en la ciudad de Barcelona se hace varias preguntas: "¿pagan los alternativos por el espacio que ocupan?, ¿pagan los alternativos por la luz que toman?, ¿son sancionados para coger la luz de la calle?, ¿el resto de ciudadanos, podríamos hacerlo?". En este sentido, consideran que "el Alcalde y su equipo se pasan el día vendiendo humo y queriendo hacer creer a los ciudadanos de Barcelona que todo lo que sucede a la ciudad es normal".
El partido de Duran entiende que "quién se merece diálogo, quién se merece comprensión, quién se merece consideración, son las familias y los vecinos que hacen posible, por ejemplo, las Fiestas de Gràcia o las Fiestas de Sants, los trabajadores y trabajadoras de este país que se quitan cada día para ir a trabajar y que utilizan el espacio público para compartirlo, con respeto, con el resto de la comunidad en sus momentos de ocio, no por monopolitzarlo –el espacio público- y amedrentar
la mayoría silenciosa como pasa día sí día también en la plaza de la Revolució, para poner un ejemplo concreto".
Además cree que "esta mayoría silenciosa quiere y tiene que ser tratada con justicia y sentido común. Si unos tienen la luz gratis, que la luz gratis lo sea para todo el mundo. Si los solares privados pueden ocuparse, que les pueda ocupar todo el mundo. Si a las plazas se puede hacer de todo, que todo el mundo pueda hacer todo".
Para Unió "una ciudad así sería invivible", y entienden que "hay determinados privilegios y atenciones que la administración tiene que dejar de tener con los sinvergüenzas que pretenden con su ideología dicha alternativa disfrazar su cara dura y su parasitismo del sistema que dicen combatir. Un sistema que, paradójicamente, después de treinta años de gobernar los mismos en la ciudad de Barcelona, es lo que les acaba protegiendo y dándolos de comer".
Este gobierno municipal "ha hecho un modelo de la transgressió, a quien ha dado y da apoyo implícito y explícito, cosa que da pie a degradar esta ciudad y a la vez hacer que la gran mayoría silenciosa y silenciada de la ciudad tenga que aguantar a incívicos, okupas y otros subespecies urbanas".
Por todo esto consideran que "el Ayuntamiento de Barcelona tiene que garantizar la libertad a todos los ciudadanos y no favorecer a aquellos que basan su libertad al restringir las de la mayoría. El primer paso es hacer cumplir la mítica ordenanza de civismo. Y si la actual administración municipal no la tiene que hacer cumplir porque no es capaz o porque no quiere, que lo manifieste claramente y actue en consecuencia, derogándola."